Una de las cosas que más me gusta de la usabilidad es que se aplica, en contra de lo que pudiera parecer, a los objetos que diariamente usamos.

Normalmente no tenemos en cuenta esta situación, pero se da en mayor o menor medida, de mejor o peor forma, en todos los diseños que utilizamos frecuentemente.

Hoy me gustaría hablar de los dispositivos USB, o más concretamente, en los conectores de dispositivos USB.

Los conectores USB son un ejemplo de buen diseño. A simple vista, su parte "macho" es un conector "aplastado" de aproximadamente 1cm de ancho por unos 40mm de alto. Aparentemente, hay sólo 2 maneras lógicas de introducir el "macho" en la "hembra". Qué pasa si lo haces mal?. Tratas de insertar el conector de la manera equivocada. Existen protuberancias en el lado "hembra" que impiden que el conector se introduzca de la manera equivocada. de las dos maneras posible en que se podría conectar, sólo una encaja.

Además, si nos fijamos, el diseñador ha incluido una pequeña "pista" en la parte superior del conector (superior si lo intentamos introducir correctamente), mediante la cual se orienta al usuario para la acción. Esta pista no es más que el símbolo característico de los conectores USB. Así de simple. Así de fácil.

Nota: Este artículo está inspirado en el libro de Donald A. Norman, "The psycology of everyday things" (Psicología de los objetos cotidianos).

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